miércoles, 11 de septiembre de 2024

Tartesos (Fernando Almena)



Para hacer más llevadera la lectura de otro libro escrito en inglés que me llevará algunas semanas finalizar, me he acercado a esta novela juvenil que cuenta el descubrimiento de Nico, un chaval preadolescente cuyo profesor, al observar que no ha escrito la historia real que se le pedía, le da de plazo hasta pasado el fin de semana. Nico, digo, descubre bajo un olivo una oscura cueva donde un rey del pasado le habla de su reinado, en la ciudad de Tartesos, y el chico decide viajar a esa ciudad antigua para vivir en primera persona una historia real.
Se trata de unas páginas de aventuras, por cuyo modo de ser escrita se observa enseguida que tiene ya años -es de 1987-. Ha sido agradable acercarme a una lectura así contada, con un lenguaje cuidado, cuyas andanzas son claramente destinadas a un público no adulto pero que busca mostrar contenido y facilitar acercarse a aspectos históricos de nuestra Historia, en concreto en el sur de España.
Lo diré por enésima vez: leer literatura juvenil es, a veces, una agradable e interesante sorpresa. 



 

domingo, 1 de septiembre de 2024

Pactos y señales (JJ Benítez)

 



El célebre investigador aporta ciento una historias (son casi ochocientas páginas) de pactos y de señales, que tienden a mostrar la existencia de vida más allá de la muerte física y los hilos invisibles que algún tipo de creador o consciencia mueve para dar cuenta de su existencia.
Así, leeremos por ejemplo el relato de un lector de Benítez -el autor recibe diariamente varias cartas de lectores en su apartado de correos y mensajes en su web-, que agradece el último volumen de su saga Caballo de Troya, pero lo hace dando multitud de datos y un año antes de que éste sea publicado. Otras historias están sacadas del cuaderno de campo de Benítez, muchas de las cuales explican pactos que establece con amigos y conocidos: el primero que fallezca le hará llegar al otro una señal determinada -tal número, tal dibujo, etc.- y cómo esa señal termina llegando tras la muerte de la otra persona. 
En definitiva, este investigador fluye plenamente con su presente, está abierto a las señales que nos llegan y las vive y comparte con los lectores. En este título hay multitud de ejemplos que tratan de mostrarlo. 

jueves, 29 de agosto de 2024

La pirámide (Ismail Kadaré)



Título original: Piramida.

La novela comienza cuando Keops, el faraón, decide que no quiere construir una pirámide para él. Acto seguido, astrólogos, ministros, sacerdotes y otras personas cercanas, escandalizados, buscan en textos de faraones anteriores los motivos originales por los que éstos sí decidieron acometer una enorme empresa como ésa. Cuando los descubren (motivos estratégicos exquisitamente expuestos), informan a Keops, y éste, al comprender que una pirámide en su honor puede reforzar su imagen y facilitar la continuación de su linaje, cambia de opinión.
Así comienza este texto, cuyo planteamiento, que he querido exponer con poco detalle ya que merece la pena leerlo, es una de sus partes más interesantes. Permite al lector comprender la nueva decisión del faraón y la inhumana intención que subyace. A partir de ese momento se asistirá al diseño de la majestuosa construcción, elección de las mejores canteras, transporte de las enormes piedras... y todo esto conllevará que el pueblo egipcio vea sus vidas trastocadas de un modo radical, muchos de ellos dedicando el resto de sus años. 
Si bien en los últimos capítulos se modifican (con cierta intención, desde luego) el momento y los protagonistas, y eso puede dejar una cierta sensación de desorientación, en general es una novela recomendable, que muestra las condiciones durísimas -excelentemente detalladas- en que cada pirámide situaba a las personas que participaban en la tarea y cómo, una vez finalizada, la pirámide continuaba condicionando a la gente.
Un autor, que en el momento en que escribo esto sigue vivo, cuya obra probablemente merezca conocer y que ofrece un contenido importante, informado y crítico. 
 

jueves, 22 de agosto de 2024

La barraca (Vicente Blasco Ibáñez)



El célebre escritor valenciano, a partir de un relato propio, creó La Barraca, donde cuenta la historia de la familia de Batiste, quien se instala en una barraca abandonada con la aspiración de hacer su vida gracias a lo que la huerta valenciana le ofrezca. Esas tierras llevan años sin ser trabajadas, pues el tío Barret, anterior labriego, bajo la presión a la que le sometía el propietario de las tierras, terminó por matar a éste. El resto de las familias que viven de esas tierras, para quejarse de las pésimas condiciones en las que viven, hacen piña ante los nuevos propietarios de allí donde había vivido Barret e impiden que esas tierras sean aprovechadas. Por eso, cuando la familia de Batiste se instala, son recibidos con malas caras.
Este autor es siempre una buena recomendación, si bien apenas se sirve del diálogo y no es para cualquier ocasión. Es recomendable porque suele tratar temas sociales, describir situaciones penosas de las clases más bajas, por lo que sus novelas contienen un valor intrínseco además del literario -o quizá va incluido en éste-. La Barraca es una historia dura, áspera, que permite que el lector reflexione sobre aspectos como el trabajo de la tierra siendo no propietario, el apoyo entre labriegos, la solidaridad ante las desgracias... 
Cabe señalar, además, la aparición  en el relato de aspectos peculiares del momento, como el modo de administrar justicia, justicia oficial, en cuanto al riego o los barberos al aire libre, entre otros. 





 

lunes, 29 de julio de 2024

Las intermitencias de la muerte (José Saramago)

 



Título original: As intermitências da morte.

Un día, en un país cuyo nombre no llegamos a conocer, la muerte deja de actuar. Esto provoca reacciones diversas. Por un lado, hay muchas personas que se alegran al comprobar que tras varias semanas nadie está falleciendo y que se acaban de convertir en inmortales; por otro, los familiares de quienes estaban ya con salud irrecuperable, así como las funerarias, los hospitales, las empresas funerarias... se muestran incómodas.
Éste es el original comienzo de la novela, cuyo autor, Saramago, suele plantear situaciones igualmente originales y dejarlas desarrollarse para ver hacia dónde van. 
Hace tiempo escuché al escritor afirmar que, una vez dibujada la situación inicial de un texto, iba escribiendo sin tener claro hacia dónde se dirigirían los hechos. Esto, que probablemente se pueda aplicar a buena parte de los escritores, conectó en el caso de Saramago con una sensación que yo tenía al leer sus novelas, que era justamente ésa: la de que daba la sensación de que no había una dirección del todo clara, y a mí particularmente eso no me agrada demasiado.
Es lo que me ha sucedido una vez más con esta novela suya. El planteamiento es curioso, tiene mucho potencial, se lanzan algunas críticas a diversos sectores de la sociedad... pero después la historia va derivando hacia los dilemas de la propia muerte en sí, del personaje que elige si matar o no y cuándo, y se abandona todo lo narrado hasta ese momento para proponer cuál es la vida supuestamente eterna, o casi, de este siniestro personaje y cómo resolverá el dilema que se le presenta con respecto a uno de sus "clientes". 
En definitiva, me ha interesado sólo hasta cierto punto y creo honestamente que el planteamiento inicial de la novela podría haber dado más de sí para realizar crítica y reflexión, tal como hace en algunos momentos de la primera mitad del libro. 




martes, 16 de julio de 2024

En la mitad de la vida (Kieran Setiya)




Título original: Midlife. A Philosophical Guide.

El filósofo Kieran Setiya aborda en estas páginas la curiosa tarea de emplear la filosofía para dar luz acerca de la posible crisis que puede vivirse cuando uno considera que puede hallarse aproximadamente en la parte media de su tiempo de vida, y en consecuencia analiza qué tal le va, si ha escogido buenos caminos o si, en definitiva, le ve un sentido a lo que hace. También puede servir a quien, en líneas generales, se plantea que el tiempo no tiene marcha atrás y la vida es de duración finita.
Para ello, utilizará conceptos de diversos filósofos, del budismo, incluso puntualmente de algún célebre autor de libros de autoayuda, y planteará cuestiones acerca de lo que se considera una buena vida, de las elecciones que abren unos caminos y cierran otros, de cómo valorar la relevancia de nuestras acciones, de la conveniencia o no de plantearse proyectos que llevar adelante, y un largo etcétera.
Me parece una propuesta distinta, que aunque está escrita de un modo bastante ameno y comprensible requiere, sin duda, cierta predisposición del lector, y que muestra un enfoque práctico -sin ser un manual de pautas a seguir, sino ideas y divagaciones- de la filosofía que a quienes no tenemos conocimientos especializados nos resulta bonito encontrar. 





 

martes, 2 de julio de 2024

La estirpe de la mariposa (Magdalena Lasala)



En esta novela de la conocida escritora, su primera novela de hecho, Magdalena Lasala narra los mejores años del califato cordobés, durante el reinado de la dinastía Omeya. A través de algunas figuras femeninas relacionadas con los califas y su familia, vemos cómo de madres a hijas se desarrolla una conexión fuerte simbolizada por un colgante en forma de mariposa que pasa de una a otra, a la par que conocemos la personalidad del califa de cada generación. 
Valorar este libro me resulta complicado. Por una parte, el texto está escrito impecablemente, se percibe en cada página la inmensa labor de investigación y las dotes de Lasala para describir con credibilidad y portentoso detalle el sabor de las vidas de los personajes y del contexto histórico. Por otra, he tenido la continua impresión de que se presta una atención exquisita a tales aspectos y a veces parece casi olvidarse que estamos ante una novela...; y no es que quiera que un libro como éste sea un folletín entretenido y sencillote, tal cual se plantean laa novelas desde hace muchos años con el objetivo de hacerlas comerciales... pero si he estado cinco semanas sin conseguir avanzar mucho en esta lectura ha sido porque me ha resultado excesivamente ardua, descriptiva, lenta y relativamente aséptica y digamos lejana respecto a lo que se contaba. 
Hace años, cuando leí Maquiavelo, de esta misma autora, recuerdo que tras apenas veinte páginas consulté su contraportada con el objetivo único de corroborar que lo que estaba leyendo era una novela y no un ensayo histórico, tal era el tono serio y riguroso de lo narrado. 
Lo que en definitiva quiero decir es que, si bien creo que merece la pena acercarse a esta autora, pues ofrece trabajos sólidos de gran preparación, posee un modo de narrar que es casi en exclusiva descriptivo e histórico, lo cual, a la par que interesante y valioso, se hace difícilmente ameno o atractivo, al menos desde ese lado que el lector espera satisfacer que va más allá de saber que tiene entre manos páginas sólidas y bien fundamentadas en cuanto a lo que se cuenta.