viernes, 21 de septiembre de 2012

El tiempo amarillo (Fernando Fernán-Gómez)



En estas memorias, que abarcan hasta 1997, Fernán-Gómez habla de su vida como actor, escritor, testigo de la historia española… Su renombre en el mundo de las letras me animó a leer las setecientas páginas que dedica a esta especie de autobiografía.
He sido capaz de leerla por entero (con la excepción de un capítulo en forma de diario sobre el rodaje de una película, que me pareció insulso), así que algo tendrá. Sin embargo, en general me ha parecido que está escrita de un modo tal que termina cansando. No sé si pueda ser el excesivo detalle con que describe las cosas, como si estuviesen pasando en este mismo momento, o la intrascendencia de muchas de las cosas que cuenta… o quizá el deseo por mi parte de que a través de sus palabras llegase a conocer mejor la España que él vivió; pero esto queda, aunque presente, en un segundo plano, salvo en lo referente a las penurias económicas y como actor en ciernes.
Quizá lo más entretenido sea disponer de este libro en casa y ver algunas de sus películas para a continuación ver qué es lo que él opina de las mismas; así como enterarse de a quién conoció, por ejemplo a Jardiel Poncela, quien a veces escribía pensando en él como actor para alguno de sus personajes o trataba de que los críticos le mencionasen e hiciesen visible.

martes, 11 de septiembre de 2012

Mujeres de Marruecos (VV.AA.)


Este libro es una recopilación de textos de diversos tipos. Buena parte de ellos son artículos de revistas publicado en los años cincuenta del siglo XX. Otros son textos provenientes de tradición árabe, tanto oral como escrita.
Los textos están agrupados en cinco secciones: usos y costumbres, historia y sociedad, mitos y leyendas,  relatos y, por último, poemas y canciones.
En las dos primeras el lector puede descubrir aspectos difíciles de estudiar –por su inaccesibilidad- de la vida de la mujer en Marruecos: cómo son las casas por dentro, los ritos de casamiento y de divorcio, la relación entre la madre y su hijo, el lugar de la mujer en ese tipo de sociedad y los cambios acaecidos durante el siglo XX, etc.
En las tres restantes se explican y se leen textos cuyo protagonista es la mujer, sus penas y alegrías, sus modos artísticos de expresarse…
A buen seguro, si los leéis, estos artículos os permitan conocer nuevos aspectos de la vida de la mujer y adoptar un punto de vista más fundamentado sobre su grado de libertad, de formación, de estima por parte del hombre y, en definitiva, de felicidad que la mujer marroquí disfruta en la actualidad o, al menos, hasta hace unas pocas décadas.



lunes, 3 de septiembre de 2012

Las preguntas de la vida (Fernando Savater).




En este libro, el autor se propone dos cosas: dar una cierta base a un estudiante de bachillerato que vaya a vivir su, quizá, último contacto con la filosofía en toda su vida, o bien ayudarle a cualquier persona en general con ganas de adentrarse en un terreno a veces tan complicado. No hace falta qué diga cuál de los dos casos es el mío.
Afortunadamente, Savater no se limita a repetir las mismas cosas que uno se encuentra en otros libros de filosofía o en el instituto; es decir, no elabora un resumen de la historia de la filosofía y cita en orden cronológico a los filósofos más conocidos y respetados y sus diversas ideas. Va un poco más allá, o más acá –eso ya lo ha de decidir el lector, supongo- , y se detiene en unos cuantos conceptos fundamentales desde el punto de vista filosófica y reflexiona en voz alta, con un poquito de subjetividad, de toque personal, sobre los mismos. Como es de esperar, cita a filósofos de nombre a menudo archiconocido –otros no tanto-, pero no a modo de aburrida letanía sino con el objetivo de ofrecer varias perspectivas sobre el tema que esté tratando en ese momento. Así, dedica un capítulo a cada concepto y habla de la muerte, la razón, el yo, el lenguaje, el universo, la libertad, lo natural, la sociedad, el tiempo…
Está claro que si uno se propone hablar de los reyes godos o de la teoría de la relatividad, la probabilidad de que el oyente encuentre muy ameno el tema y la explicación correspondiente no es muy alta, no al menos tanto como si nos cuentan un chismorreo o una historia de suspense. Quiero decir que hay que coger este libro con cierto ánimo de aprender cosas que, como bien sabe el autor, a menudo olvidamos, sobre las que no reflexionamos o que directamente no parecen merecer nuestro tiempo ni esfuerzo. Pero en mi opinión Savater explica con cierta sencillez, para todo el mundo (o al menos para los mínimamente interesados en atreverse a filosofar un poquito), estos conceptos, las varias perspectivas que ha habido siempre (¡y sigue habiendo, he ahí lo interesante, la repercusión directa en nosotros!) sobre ellos, y con afán didáctico se va haciendo preguntas en voz alta para hacernos ir de un lado a otro y, en definitiva, hacernos pensar. Procura con éxito no abusar de terminología complicada y que, al menos así ha sido en mi caso, el lector se detenga a reflexionar, entienda el porqué de algunas ideas que a veces casi sin saberlo tiene sobre conceptos básicos de nuestra existencia y se quede con dudas diferentes a las que tenía en un principio.
Porque, como bien dice Savater, la filosofía no explica las cosas tal cual son, sino que ofrece opiniones subjetivas en términos lo más claros posible, a sabiendas de que cada reflexión en voz alta será siempre refutable, debatible y mejorable.
De verdad, dadle una oportunidad: para tratarse de filosofía es poco denso y académico.

lunes, 27 de agosto de 2012

Mentiras populares (Bruno Cardeñosa).



Quizá exagerando un poco, o puede que no, leer el presente comentario os va a suponer una tentación enorme y corréis el peligro de caer en las redes del libro igual que yo. Estaba leyendo un par de cosillas estos días y, en mi habitual visita a alguna biblioteca, vi éste sobre leyendas urbanas, me atrajo, lo tomé prestado… y en dos días he estado enganchado descubriendo supuestas verdades de común aceptación, sin poderlo dejar hasta terminarlo.
El autor, después de trabajar varios años en el programa de radio La Rosa de los Vientos, de Onda Cero, y crear una sección dedicada a falsas creencias, decidió recopilar y comentar las que a su entender resultaban más llamativas o interesantes.
Lo que más me ha gustado es, por una parte, que no se detiene en leyendas urbanas más o menos típicas o clásicas –que también-, tipo la mujer de la curva, el bote de mermelada y Ricky Martin o secar al perro en el microondas, sino que expone otros muchos casos más actuales; por otro, expone las razones por las que estas historias se creen y se aceptan, que puede ser el intentar destruir o dañar la imagen de alguna impresa o simplemente un deseo inconsciente de resistirse a los cambios, a lo raro, a los avances científicos, etc.
Cardeñosa, incluyéndose a sí mismo, indica que todos somos crédulos en alguna ocasión; y es verdad, porque al leer este libro os daréis cuenta de que hay unas cuantas cosas que dabais por ciertas sin serlo. Da las claves generales para aprender a detectar (o al menos para ser más crítico) una leyenda urbana.
Así, por ejemplo, ¿a que todos conocemos a alguien que dice haber asistido a un individuo con una botella metida en algún orificio innombrable en el hospital? ¿Qué tal lo de quedarse embarazada porque el semen se diluyó en donde te bañabas? ¿Has oído hablar de Juan Carlos I, que yendo en su moto alguna vez echó una mano a alguien en apuros? ¿Es cierto que George Bush tiene un coeficiente intelectual bajo y que fue pillado en una foto leyendo un libro que estaba boca abajo? ¿Verdad que no hay tumbas de chinos en los cementerios porque vaya usted a saber dónde acaban sus cuerpos? ¿Cuánto sabe Nostradamus? ¿Y si te hacen una copia de la tarjeta cuando vas al cajero? ¿O si a tu hijo le dan un caramelo con droga a las puertas del cole? Bueno, y todo eso no es nada, porque podrían secuestrarte para una snuff movie, o para dormirte y usarte para tráfico de órganos, o si estás buceando en un lago te podría absorber un hidroavión que recoge agua para apagar un incendio. O también podría ser que la gripe aviar te matase si no tienes Tamiflú (la empresa que lo comercializó –sin que luego muriese nadie de esa gripe- estaba dirigida por Donald Rumsfeld), o que la policía te multase por descargarte una película de internet, o que tu salud se deteriore si no bebes dos litros de agua al día. ¡Y no digamos si no miras el número del tetra brik que te indica cuántas veces ha caducado y ha sido repasteurizada! Y si todo eso no te preocupa, a lo mejor los cacos ya han dejado la señal que sea en tu portal y te van a robar cualquier día de éstos…
En fin, éstas y muchas otras leyendas urbanas te vas a encontrar aquí. Te encantará leerlo y desde luego me parece un regalo magnífico para cualquiera. ¡No te lo pierdas!
Por cierto, si no copias y pegas en tu muro este comentario del libro antes de dos días, próximamente recibirás una llamada con malas noticias sobre un familiar cercano…

miércoles, 22 de agosto de 2012

Flow (Mihaly Csikszentmihalyi)



Título en la edición en español: Fluir.
Se trata de un libro de divulgación, que podríamos clasificar como de psicología, y que a pesar de estar escrito en la década de los noventa sigue plenamente vigente.
El autor habla del “flow” que sentimos cuando hacemos una actividad que nos agrada. Explica en qué ámbitos –al final todos- de la vida podemos encontrar ese agradable estado, qué hay que hacer para saber alcanzarlo, por qué a pesar de que estar sentado en un sofá nos realiza menos es lo que solemos hacer la mayor parte del tiempo, y en definitiva las características de la actitud necesaria para encontrar el modo de vivir con más plenitud lo que hacemos. Hay conclusiones sorprendentes, basadas todas –grosso modo- en el hecho de que a menudo las cosas dependen de cómo las vemos más que de las cosas en sí, como que uno puede disfrutar de un trabajo que para otros sería aburrido y mecánico, o no disfrutar de una actividad que aparentemente tiene toda la pinta de ser agradable.
No puedo explicar mejor el contenido del libro. Sólo puedo decir que merece muchísimo la pena, que no es en absoluto un libro de autoayuda y que es imposible leerlo sin aprender alguna cosa útil para nuestra vida diaria.
Que luego lo aprendido lo pongamos en práctica depende de nosotros, claro. Porque si algo deja claro el autor es que hace falta un esfuerzo para lograr disfrutar de lo que se hace.



miércoles, 8 de agosto de 2012

Quien parpadea teme a la muerte (Knud Romer).



Título original: Den som blinker er bange for døden.
Me llamó la atención el título de la novela, le eché un vistazo y, animado por su no muy extenso número de páginas, la cogí de la biblioteca.
Hacía bastante tiempo que no leía algo diferente, interesante y, por fin, con sentido del humor bien utilizado (tanto en tipo como en cantidad).
Se narra las aventuras de Knud (como el autor), procedente de una familia alemana con la que vive en Dinamarca durante los años sesenta. En concreto en una pequeña ciudad llamada Nykøbing Falster, cuyos habitantes los miran con desprecio, les niegan la palabra casi en todo momento y les ven como nazis y traidores.
El libro no tiene capítulos ni diálogos. Lo primero supone que cada ciertas páginas termina lo que se está narrando y se pasa a otra cosa; así que son relatos independientes porque tratan temas distintos en lugares, fechas o con personajes diferentes que guardan en común que todos ellos pertenecen a dicha familia, su entorno o sus amigos. Habrá quien al leer la novela opine que no, que es una novela y ya está, pero insisto en esa personalidad propia de cada uno, o de buena parte, de estos textos separados por espacios, ya que tienen su comienzo, nudo y desenlace y una capacidad propia para sorprender, obligar a detenerse en el sutil modo de narrar los hechos o, en ocasiones, despertarnos con una ironía o en general un toque humorístico inesperado.
Como buena novela –o lo que sea-, tiene sus personajes, su forma de narrarse particular, crítica, belleza poética, tristeza, contexto histórico (soportable, y lo digo yo, que estoy ya harto de tanto libro y película sobre la Alemania nazi)… es decir, mucha miga contenida. Y la ausencia de diálogo, que a mí de primeras nunca me agrada cuando me la encuentro en un libro, consigue que dicha miga esté concentrada con arte y con palabras escogidísimas; es así como eso que yo quiero llamar “los relatos que componen la novela” tienden a condensar historias que a veces podrían dar lugar a narraciones mucho más largas si el autor fuese de los que se detiene en prolijas descripciones y extensos diálogos.  Pero no es así, y es estupendo que la riqueza de lo que se cuenta se haga con tanta economía de palabras.
Si te gusta leer y lo haces con frecuencia, en especial si en una lectura buscas no sólo entretenerte o engancharte sino también un texto más trascendente y cuidado, ya estás tardando en echarle un vistazo.

martes, 31 de julio de 2012

Ollos de auga (Domingo Villar).



Título en  español: Ojos de agua.
Cuando viajé a Galicia me quedé encantado con el acento gallego y no me pude resistir a entrar en una librería de A Coruña (Follas Novas) y preguntar si me podían recomendar una novela en gallego para alguien que desconocía la lengua, que por ello fuese sencilla de leer. Cuando me dijeron que esta novela era de misterio no necesité buscar más, ya que tengo debilidad por este género.
No sabría decir si es recomendable leer algo en gallego si no se conoce el idioma; y no sabría decirlo porque la he leído un año después de haberla comprado y habiendo terminado primero de portugués, cosa que ayuda muchísimo dadas las tremendas similitudes entre ambas lenguas. Sin haber dado nada de portugués puede que me hubiese resultado un poco excesivamente complicado enterarme bien de las cosas.
Cuestiones idiomáticas aparte, es un libro entretenido, con unos personajes principales a los que enseguida se les coge cariño y a poco que nos entretenga encontrarnos con un crimen (bastante cruel por cierto) y varios sospechosos, y jugar a descubrir quién de ellos es el asesino -todo ello ambientado en Vigo, ciudad empinada donde las haya-, os puede fácilmente hacer pasar un buen rato de sospechas. Además, existen otras novelas con el mismo personaje principal, el inspector Leo Caldas.
Me he quedado, eso sí, con la intriga de saber por qué el acompañante del inspector, un gigantón con pocas habilidades sociales y tendencia a la brutalidad y los berrinches, es un aragonés trasladado a tierras gallegas…