Título original: Akari.
Considero que la contraportada de este manga es bastante apropiada, así que la copio aquí: "Tras la muerte de su esposa, el artesano de vitrales Kagari pierde el interés por la vida. Sin embargo, la llegada inesperada de su nieta Akari, con quien había perdido contacto hacía años, cambia su rutina. Juntos, crean un vínculo curativo a través del arte de los vitrales. Pero Akari guarda un secreto...
Esta hermosa historia utiliza los vitrales como metáfora de la luz interior, mostrando cómo las personas pueden encontrar esperanza y transformar los lugares más oscuros".
La historia que este manga cuenta es bastante simple. Habría pequeñas subtramas, que en él apenas quedan esbozadas, que en el cine por ejemplo precisarían ser desarrolladas para darle algo más de enjundia. Por lo demás, me ha agradado la reflexión que lanza acerca de los vínculos entre personas, en particular sobre en qué medida tener una relación de sangre tiene importancia. También se agradece la pausa, el ritmo lento, que la narración contiene, y no digamos la labor de trabajar los cristales en la elaboración de las obras de arte.
No me ha llamado la atención en exceso, pero al mismo tiempo tiene algo especial que no lo convierte en un título más.
Considero que la contraportada de este manga es bastante apropiada, así que la copio aquí: "Tras la muerte de su esposa, el artesano de vitrales Kagari pierde el interés por la vida. Sin embargo, la llegada inesperada de su nieta Akari, con quien había perdido contacto hacía años, cambia su rutina. Juntos, crean un vínculo curativo a través del arte de los vitrales. Pero Akari guarda un secreto...
Esta hermosa historia utiliza los vitrales como metáfora de la luz interior, mostrando cómo las personas pueden encontrar esperanza y transformar los lugares más oscuros".
La historia que este manga cuenta es bastante simple. Habría pequeñas subtramas, que en él apenas quedan esbozadas, que en el cine por ejemplo precisarían ser desarrolladas para darle algo más de enjundia. Por lo demás, me ha agradado la reflexión que lanza acerca de los vínculos entre personas, en particular sobre en qué medida tener una relación de sangre tiene importancia. También se agradece la pausa, el ritmo lento, que la narración contiene, y no digamos la labor de trabajar los cristales en la elaboración de las obras de arte.
No me ha llamado la atención en exceso, pero al mismo tiempo tiene algo especial que no lo convierte en un título más.






