Título original: An autobiography.
La célebre escritora británica cuenta en estas extensas páginas -más de seiscientas- los recuerdos que, solamente con relativo orden y afán de exhaustividad, considera más interesantes, divertidos o que simplemente le apetece más contar. Conoceremos a su familia, su niñez, la casa en la que vivía, de quién se enamoró, cómo era su carácter, a dónde viajó...
Inicialmente la lectura no me interesó en exceso porque esperaba que el libro estuviese dedicado en mayor medida a su lado profesional: cómo se le ocurrió crear a sus conocidos detectives, cómo escribía, etc. Eso es justamente lo que menos vamos a encontrar, salvo en contadas ocasiones. Simplemente fui dejándome llevar por la sencilla manera de narrar que Christie muestra a la hora de hablar de sí misma y de quienes conoció, y terminé por entretenerme placenteramente con sus aventuras, desventuras y pensamientos.
Sorprende descubrir que nunca se sintió escritora, que ante todo buscaba hacer actividades distintas, y que en buena medida la creación de ficción fue para ella un modo de ganarse la vida.
Por otro lado, me ha hecho pensar el hecho de descubrir cuánto ha cambiado el mundo en poco más de cien años, pues el modo de conocer gente, de relacionarse, de enamorarse... era muy distinto y, al menos en algunos aspectos, más cercano y social.
Inicialmente la lectura no me interesó en exceso porque esperaba que el libro estuviese dedicado en mayor medida a su lado profesional: cómo se le ocurrió crear a sus conocidos detectives, cómo escribía, etc. Eso es justamente lo que menos vamos a encontrar, salvo en contadas ocasiones. Simplemente fui dejándome llevar por la sencilla manera de narrar que Christie muestra a la hora de hablar de sí misma y de quienes conoció, y terminé por entretenerme placenteramente con sus aventuras, desventuras y pensamientos.
Sorprende descubrir que nunca se sintió escritora, que ante todo buscaba hacer actividades distintas, y que en buena medida la creación de ficción fue para ella un modo de ganarse la vida.
Por otro lado, me ha hecho pensar el hecho de descubrir cuánto ha cambiado el mundo en poco más de cien años, pues el modo de conocer gente, de relacionarse, de enamorarse... era muy distinto y, al menos en algunos aspectos, más cercano y social.






