sábado, 27 de julio de 2019

Cartago en llamas (Emilio Salgari)



Título original: Cartagine in fiamme. 

El célebre escritor italiano nos cuenta en esta novela unos meses de la vida de varios personajes, entre los cuales cobra particular protagonismo el guerrero cartaginés Hiram, en torno al cual giran el resto: sus hombres fieles, una muchacha enamorada de él y a quien ama, un espía que trata de acabar con él... y por supuesto, como trasfondo histórico en la época de la Tercera Guerra Púnica, los romanos como enemigo terrible.
Se trata de la primera novela de Salgari que leo. La escogí porque, de entre las disponibles en bibliotecas públicas de mi ciudad, no pertenecía a una serie, a diferencia de otras muy conocidas como las de Sandokán. 
Hablaré primero de aquello que valoro más positivamente. Para empezar, el libro se ajusta perfectamente a los hechos históricos, y siempre es de agradecer que mientras uno se entretiene conozca o recuerde acontecimientos de la Historia aunque sea, como dije antes, como mero telón de fondo de las aventuras de los personajes. Además de eso, el lenguaje está bastante cuidado; refleja de modo evidente que no se trata de un texto escrito en la actualidad, pues en ocasiones hasta resulta algo complejo o denso teniendo en cuenta el género histórico o de aventuras en que podría enmarcarse este título.
En cuanto a lo que destacaría como menos positivo, es una narración que no me ha atrapado o interesado demasiado. O dicho más exactamente, ha sido allá por la mitad cuando comencé a sentir que quería saber cómo se desarrollaban los acontecimientos y qué sería de los personajes principales. Además, la trama en sí no es particularmente llamativa excepto por estar inmersa en la Historia, ya que durante la mayor parte del tiempo todo lo que el lector se encuentra son batallas entre los buenos y los malos, escapar, volver a encontrarse, nueva batalla, y así. En cierto modo parecía una película de acción en la que hay una situación compleja que enfrentar y el valeroso luchador Hiram y sus hombres tienen la habilidad y la fuerza de hallar el modo de vencer o marcharse sin morir. Eso hacía que me resultase todo algo simple o repetitivo, pero con una expectativa adecuada, de la cual quizá carecía por desconocer previamente a este escritor -o por haber olvidado que al parecer se suele leer más de niño o joven (lo cual en parte me sorprende por el lenguaje que se usa, pero bueno)-, puede resultar entretenida.
Salgari puede ser, en definitiva, una lectura curiosa para cuando queramos vivir un rato de aventura y héroes de espada y escudo.




sábado, 20 de julio de 2019

Quiérete mucho, maricón (Gabriel J. Martín)


El psicólogo Martín aborda en este tochete de quinientas y pico páginas todo el mundo que rodea a un hombre gay: vivir en el armario, salir de él, la sociedad homófoba, el aceptarse a sí mismo, la homofobia interiorizada, la vulnerabilidad particular de los gays ante ciertas enfermedades y drogas y el porqué (sección que convendría leer a quienes actúan desde el odio y el razonamiento simplista), pautas para autotratarse en cuanto a la aceptación de uno mismo y conocerse mejor... y un largo etcétera que también llega a abarcar la gestión de aplicaciones gays para ligar, bares de ambiente, sexualidad específica entre hombres, el hecho de tener pluma y otros aspectos más directamente prácticos o cotidianos.
Cada uno de esos temas está tratado con naturalidad, con una exquisita claridad, con rigor, con profundidad, y las afirmaciones del conjunto del libro vienen sustentadas por más de doscientas referencias bibliográficas de base científica. Se trata de un libro cuyo contenido permite desmontar cualquier crítica homófoba pero que ante todo sirve para conocerse mejor, como dije, y estar en mejores condiciones de sanar aquellos aspectos de uno mismo que incluso el marica más maricón del mundo todavía puede tener pendiente de revisar y pulir.
Un libro imprescindible para cualquier hombre gay (como profesional el autor conoce bien el mundo de los hombres gays, no así el de las chicas lesbianas) pero sin duda, al menos ciertos capítulos o bloques, también para el resto de la gente. El texto ayuda muchísimo, qué duda cabe, a que os queráis mucho, maricones.

martes, 9 de julio de 2019

La casa del propósito especial (John Boyne)



Título original: The house of special purpose.

Georgi Danilovich Yáchmenev, anciano ruso exiliado en Londres, asiste a los últimas días de la vida de su esposa Zoya. Durante las algo más de cuatrocientas páginas de esta historia descubriremos los motivos del exilio de ambos y su relación con el zar Nicolás II, a quien él sirvió cuidando de su único descendiente varón, el zarévich Alexis Romanov.
Si bien la novela me ha dejado la sensación de haber leído alguna historia parecida (y/o de haberla visto en cines), no sé si tanto por lo que cuenta como por el repetido recurso narrativo de intercalar los hechos del pasado con los del presente, cabe señalar que, en esencia, sin pasarse a convertir en un libro de los que siempre recordaré, me ha parecido bien escrito, con capacidad de atraer al lector enseguida y con algunos personajes entrañables o carismáticos. La narración no solo navega entre lo acontecido años atrás y el momento presente, sino que además, señalado por la fecha que da título a algunos capítulos, dentro de cada uno de esos momentos algunos hechos se cuentan desordenados, en parte para poder ofrecer al lector alguna sorpresa que no le pillará muy desprevenido. A pesar de ello la historia se sigue con facilidad y, si es que no existe película ya, es fácilmente trasladable a formato cinematográfico. Además, tiene el encanto de introducir como protagonistas a algunos personajes históricos destacados y dotarlos de cierta cercanía.
Un texto que probablemente os agrade y emocione, que he leído en cinco días.

jueves, 4 de julio de 2019

Alcohol de quemar (Miguel Mena)



La novela comienza con el protagonista ya adulto, de veintimuchos años, queriendo recabar información sobre un hecho que marcó su vida: el fallecimiento cuando él tenía ocho años de sus padres, su abuela y su hermana a causa de un incendio provocado por unos chavales de un pueblo vecino. En esencia éste será el tema principal de la narración. Durante buena parte de la misma no he logrado sentir una gran empatía por los personajes, si bien es cierto que conforme me acercaba a la parte final he conseguido entrar más en la historia y valorar el hecho de plasmar negro sobre blanco la pena, el dolor, la rabia, la necesidad de justicia. A pesar de que los personajes no logran ser en general especialmente atractivos, poco a poco Mena consigue que nos metamos en la piel de Adrián, quien, como sus tías, recuerda cada día a sus familiares fallecidos y los escasos años de cárcel que los causantes del incendio pagaron por ello. Este texto puede dar pie a reflexionar acerca de la justicia de la justicia, del sufrimiento de quienes sobreviven, del de quienes provocan una tragedia y su familia y, quizá también, de cómo una sociedad debería valorar y afrontar la búsqueda justa de resarcimiento y de concordia tras acontecimientos desgraciados.

miércoles, 26 de junio de 2019

We have always lived in the castle (Shirley Jackson)


Título en español: Siempre hemos vivido en el castillo.

Esta novela fue escrita a mediados del siglo XX. Narra la historia de dos hermanas, Constance y Merricat, que viven con su tío en una mansión algo apartada del resto del pueblo y con escaso y desagradable contacto con los demás. Son vistos como bichos raros debido probablemente a que unos años antes alguien provocó la muerte por envenenamiento de varios miembros de la familia en esa misma casa. Desde entonces, tiran adelante ellas por su cuenta y cuidan de su tío, que sobrevivió al veneno pero quedó con secuelas físicas y mentales severas.
Se trata de un clásico de la novela de terror estadounidense, que destaca a Merricat como un personaje singular y muy bien definido. En torno a la página cuarenta yo decidí que la historia me aburría e hice un gran esfuerzo para terminarla por aquello de haber adquirido la novela en inglés y no tener mucho más de doscientas páginas. Más allá de lo que he contado, poco más sucede en la historia, salvo algún hecho que muestra lo dicho: que ellas viven a su aire, están bien en su mundo y no desean cambiarlo. Podría tener cuatrocientas páginas y haber seguido en el mismo tono monocorde: qué bien estamos en esta casa, Merricat, qué quieres comer querido tío, vamos a limpiar el dormitorio, voy a pasearme por el césped, y así. Hay poco más que una descripción constante de su mundo, que se me ha hecho pesada y cuesta arriba a más no poder, y lo poco que sucede es, como digo, para mostrar que lo que ellas desean es que nada ocurra. Es uno de estos libros en los que entras y te gusta ese pequeño mundo, o no entras y te hastías en breve.
Las críticas que podáis encontrar por ahí son prácticamente todas buenísimas. Será, una vez más, que cuando me encuentro con un texto extraordinario no soy capaz de valorarlo.
No descarto, de todos modos, leer algo de esta autora en un futuro, pues al parecer en esta novela se va a más a lo psicológico que al terror, y sin duda Jackson sabe describir y contar las cosas con detalle (hasta el aburrimiento en este libro, ya digo), así que aplicado al terror puede valer la pena. Probablemente mi rechazo se deba a que cuando una historia, sea libro o película, consiste en describir un mundo peculiar de reacciones que me parecen improbables, excesivamente peculiares y que difícilmente me resultan creíbles, mi interés decae casi de inmediato.

lunes, 17 de junio de 2019

No es para tanto (Víctor Moreno)



Título completo: No es para tanto. Divagaciones sobre la lectura.

El profesor y escritor Víctor Moreno ofrece en este libro una serie de reflexiones, de fondo serio pero a veces con un tono distendido y casi bromista, acerca de la lectura, la literatura, los profesores y familias que desean motivar a los niños a leer, y un largo etcétera de conceptos-satélite que rodean al acto y a las bondades lectores.
Aunque la intención de Moreno queda clara al leer unos pocas páginas, pues en el fondo se repite en sus argumentos e intenciones, se agradece toparse con un compendio de reflexiones como éste que pretende quitarle hierro al tema. Moreno considera que hay mucho mito en cuanto a la lectura se refiere: desde bienintencionados profesores y pedagogías, o escritores cuya vida y sentido solo parece fundamentarse en la literatura, hasta frases grandilocuentes que elevan a la categoría de exquisitez el hecho de abrir un libro como si ello nos fuese a proporcionar la más absoluta de las comprensiones del universo o autores que parecen insinuar que quienes no leen son poco más que asnos con vidas desgraciadas y anodinas.
Quizá esta lectura (a la que por cierto le sobran muchas comas innecesarias y confusas) me ha interesado y gustado porque, igual que sucede con el vino o la música clásica, hay quien toma la lectura como un mundo elevado que lo distingue del resto de la plebe y en el que merece la pena dárselas de experto. Sin ningunear ni quitar la importancia que se merece a los libros, me gusta que con estas líneas se intente relajar o relativizar la importancia imprescindible que el tema parece tener para cuestiones como considerarse culto, definir la categoría intelectual de una sociedad o incluso definir la profundidad de pensamiento de un individuo.

domingo, 2 de junio de 2019

Lo que te diré cuando te vuelva a ver (Albert Espinosa)




El protagonista nos habla de su vida, muy en particular de su padre, de su labor como buscador de niños perdidos y de algunos episodios de la relación entre ambos. Cuando comienza la narración, el padre ha fallecido, así que durante las páginas Izan nos habla de él y del último caso de desaparición en que estuvo interesado. Junto con uno de los niños perdidos, que envía páginas de su diario al padre para que la ayude a tener una vida normal, serán los tres protagonistas del libro.

Me resulta algo difícil describir con mayor precisión este texto, ya que al tratarse de una narración con afán reflexivo y de, quizá, crecimiento espiritual, es algo abstracta en sus intenciones y en su argumento, o simplemente, como digo, no me veo capaz de definirla y contarla con mejor orden. Me limitaré a decir que es el tercer libro de Espinosa que leo y que la sensación ha sido la de siempre: un modo estupendo de desoxidarse en cuanto a ritmo lector se refiere, pues está escrita en un estilo sencillo y muy ameno, con una historia que me ha interesado lo justo y que olvidaré en pocos días. Seguramente me agradan más sus libros más directamente autobiográficos.