jueves, 1 de mayo de 2014
A place called freedom (Ken Follett)
Título de la edición española: Un lugar llamado libertad.
Un trabajador de una mina en 1767 decide dejar de ser esclavo y reivindicar sus derechos en un momento en que casi nadie sabe que los tiene. Desde ese momento, asistiremos a sus aventuras hacia la libertad, lo cual le supondrá granjearse enemistades, ponerse en peligro y escapar.
Intenté leer hace tiempo, además en español, Los pilares de la tierra y lo dejé porque me aburrió. Esta vez, quién sabe por qué, he podido con Follett y, aunque ha estado lejos de engancharme, se lee con facilidad incluso en inglés y lo he terminado. Se trata de una historia medianamente entretenida, que uno imagina perfectamente como película (de hecho debe de haber desde hace años la correspondiente versión) y con un desarrollo y desenlace bastante previsibles.
Así que es una buena elección si simplemente apetece pasar unos cuantos días dentro de una historia algo larga, fácil de seguir y, al menos en teoría, capaz de atrapar al lector.
miércoles, 2 de abril de 2014
La confianza (Francis Fukuyama)
Título original: Trust.
Doctorado en ciencias políticas,
el autor nos viene a hablar del olvido habitual del factor social a la hora de
explicar la actividad empresarial y económica de un país. Para ello, analiza sociedades diferentes,
como China, Japón, Francia o Estados Unidos, y muestra de qué modo la confianza
de los miembros entre ellos mismos y con quienes consideran de fuera de su
grupo puede promover o no una determinada orientación del tejido empresarial, y
el papel que, según esto se dé, el Estado puede desempeñar.
En mi opinión, el texto resulta
bastante interesante, de ahí que a pesar de sus más de cuatrocientas páginas de
minúscula letra y de lo comprensible pero soporífero que resulta, me haya
empeñado en terminarlo. Se habría agradecido, como digo, una mayor brevedad a
la hora de explicar las características de cada país, aunque es de suponer que
si ha empleado tal extensión habrá sido por necesidad.
Algún otro libro de Fukuyama se
encuentra ya entre las lecturas obligadas de quienes se interesen por estos
temas. Sin duda, con muchísimo ánimo, permite aprender unas cuantas ideas de
provecho.
viernes, 28 de marzo de 2014
Una sombra blanca (José María Latorre).
Este escritor zaragozano nos
ofrece una historia de aventuras en esta novela juvenil. El adolescente protagonista,
David, inicia un viaje hacia Cuba en el
que se encontrará con personajes no siempre amigables y circunstancias que le
pondrán en apuros serios en más de una ocasión.
Leí la novela sin grandes
expectativas, pues es un libro para jóvenes y me motivó ver que no tenía
demasiadas páginas. Quizá por ello me sorprendió encontrarme con una historia
que, sin aportar nada nuevo al género de aventuras, se lee con comodidad, logra
que el lector se interese por la suerte del protagonista y de algunos otros
personajes y plantea en definitiva una trama entretenida y ágil.
Se echa quizá de menos una mayor
profundización en algunas escenas o situaciones, que a veces se desarrollan en
poco más de un capítulo, y quizá una mayor conexión entre los hechos que
acaecen en el barco y los que suceden más tarde.
Pero, como digo, sin grandes
expectativas termina avivando el interés del lector más de lo esperado.
domingo, 23 de marzo de 2014
Juan Salvador Gaviota (Richard Bach)
Título original: Jonathan Livingston Seagull.
Hace tiempo que procuro leer
libros de los que tengo por casa para así, poquito a poco, hacer espacio en las
estanterías. No aspiro a tener una retahíla que poder lucir cuando me visitan
los amigos y quedar como un señor la mar de leído y de interesante: soy feliz
leyendo de biblioteca y deshaciéndome de los pocos que compro.
Y en éstas estaba cuando abrí
este brevísimo libro, que he leído que definen como fábula, y que habla de una
gaviota que aspira a hacer algo más que sus compañeras, o sea, volar para
conseguir comida y poco más. Juan Gaviota quiere volar más rápido, más alto,
aprender acrobacias, y se arriesga a ser expulsado de su grupo por tener una
personalidad transgresora.
Aunque mi valoración de este
texto es positiva, sí que encuentro un cierto tufillo implícito de libro de
autoayuda (en cierto modo, a falta de saber explicarlo mejor, porque no es así
en realidad) y más claramente un matiz espiritual que canta a religioso en
algunos momentos. Pero se lee agradablemente y las fotos de gaviotas,
abundantes y sugerentes, que se entremezclan con el texto, le dan un aire
distinto a la lectura.
En los años setenta fue un libro
muy popular y vendido, y ha sido reeditado recientemente.
viernes, 21 de marzo de 2014
El Alquimista (H.P. Lovecraft)
En este volumen se hallan ocho
relatos del conocido escritor.
No voy a dedicarme a presentarlo.
Como es habitual, muestra a personajes peculiares, incomprendidos, que
descubren oscuros secretos, mundos extraños, misterios antiguos, y a menudo
ellos mismos son los únicos testigos de lo encontrado, pues los demás no les
creen o les toman por locos.
Personalmente este autor no se
encuentra entre mis preferidos. Hay que reconocer que su prosa, algo rimbombante
y pesada, va atrapando conforme los relatos avanzan (salvo en el caso de un par
de relatos aburridísimos) y logra introducir al lector en la historia que se
narra y acercarle a la nota de intriga, de terror si se quiere, que Lovecraft
busca. Sin embargo, encuentro que estos relatos cuentan casi siempre la misma
historia una y otra vez, con un mismo estilo y dejando un mismo poso.
Una lectura sencilla de tranvía o
autobús.
miércoles, 12 de marzo de 2014
La educación de Hopey Glass (Jaime Hernández).
Título original: The Education of Hopey Glass.
Este cómic presenta a multitud de
personajes algo alternativos, por denominarlos de alguna manera: desde una
chica que sirve copas y se quiere meter a ayudante de maestra hasta diversas
chicas bisexuales que acuden a fiestas, tienen ligues con tintes maltratadores
y conocidos que acaban heridos o muertos.
Por lo que se ve, se trata de un
tomo de una serie referida a un grupo heterogéneo de personajes relacionados
entre sí, y en el presente se habla principalmente de Hopey Glass y de Ray. Las
historias que ambos, por separado, protagonizan son más o menos cortas y más
que independientes simplemente son capítulos separados ordenados
cronológicamente.
Lo he leído con bastante
indiferencia. Me ha decepcionado encontrarme momentos de sus vidas algo
deshilvanados, así como historias del tal Ray que ni esperaba encontrar dado
que no se le cita en el título y a cambio la tal Hopey desaparece a mitad del
tomo.
Sin embargo, una buena parte de
los personajes tienen, valga la redundancia, personalidad, fuerza, y sin duda
merecen historias más desarrolladas y abren la curiosidad hacia lo que el autor
haya podido escribir sobre los mismos.
sábado, 15 de febrero de 2014
El juego de las golondrinas (Zeina Abirached)
Título original: Mourir Partir Revenir. Le jeu des hirondelles.
La autora crea esta novela gráfica a raíz de un vídeo de Beirut de 1984 que encuentra en 2006, en el que una señora que resulta ser su abuela dice frente a una casa: “Yo diría que, por lo menos, aquí estamos probablemente más o menos a salvo”.
Se cuentan unas pocas horas de la vida de un grupo de habitantes de Beirut, en concreto de una familia que espera en su piso a que terminen los bombardeos y desaparezcan los francotiradores, así como las visitas de los vecinos del edificio, quienes se refugian con ellos y les hacen compañía.
Las imágenes, en blanco y negro y bastante austeras, consiguen transmitir la pobre realidad en la que se hallan y el incierto futuro que les espera. Leyéndolo, a veces he imaginado que podría convertirse perfectamente en una pequeña obra de teatro.
Sin duda, narrar una historia mediante viñetas puede llegar a tener un encanto particular.
La autora crea esta novela gráfica a raíz de un vídeo de Beirut de 1984 que encuentra en 2006, en el que una señora que resulta ser su abuela dice frente a una casa: “Yo diría que, por lo menos, aquí estamos probablemente más o menos a salvo”.
Se cuentan unas pocas horas de la vida de un grupo de habitantes de Beirut, en concreto de una familia que espera en su piso a que terminen los bombardeos y desaparezcan los francotiradores, así como las visitas de los vecinos del edificio, quienes se refugian con ellos y les hacen compañía.
Las imágenes, en blanco y negro y bastante austeras, consiguen transmitir la pobre realidad en la que se hallan y el incierto futuro que les espera. Leyéndolo, a veces he imaginado que podría convertirse perfectamente en una pequeña obra de teatro.
Sin duda, narrar una historia mediante viñetas puede llegar a tener un encanto particular.
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