miércoles, 12 de marzo de 2014

La educación de Hopey Glass (Jaime Hernández).



Título original: The Education of Hopey Glass.


Este cómic presenta a multitud de personajes algo alternativos, por denominarlos de alguna manera: desde una chica que sirve copas y se quiere meter a ayudante de maestra hasta diversas chicas bisexuales que acuden a fiestas, tienen ligues con tintes maltratadores y conocidos que acaban heridos o muertos.

Por lo que se ve, se trata de un tomo de una serie referida a un grupo heterogéneo de personajes relacionados entre sí, y en el presente se habla principalmente de Hopey Glass y de Ray. Las historias que ambos, por separado, protagonizan son más o menos cortas y más que independientes simplemente son capítulos separados ordenados cronológicamente.

Lo he leído con bastante indiferencia. Me ha decepcionado encontrarme momentos de sus vidas algo deshilvanados, así como historias del tal Ray que ni esperaba encontrar dado que no se le cita en el título y a cambio la tal Hopey desaparece a mitad del tomo.

Sin embargo, una buena parte de los personajes tienen, valga la redundancia, personalidad, fuerza, y sin duda merecen historias más desarrolladas y abren la curiosidad hacia lo que el autor haya podido escribir sobre los mismos.



sábado, 15 de febrero de 2014

El juego de las golondrinas (Zeina Abirached)

 
 
 
 Título original: Mourir Partir Revenir. Le jeu des hirondelles.
La autora crea esta novela gráfica a raíz de un vídeo de Beirut de 1984 que encuentra en 2006, en el que una señora que resulta ser su abuela dice frente a una casa: “Yo diría que, por lo menos, aquí estamos probablemente más o menos a salvo”.
Se cuentan unas pocas horas de la vida de un grupo de habitantes de Beirut, en concreto de una familia que espe
ra en su piso a que terminen los bombardeos y desaparezcan los francotiradores, así como las visitas de los vecinos del edificio, quienes se refugian con ellos y les hacen compañía.
Las imágenes, en blanco y negro y bastante austeras, consiguen transmitir la pobre realidad en la que se hallan y el incierto futuro que les espera. Leyéndolo, a veces he imaginado que podría convertirse perfectamente en una pequeña obra de teatro.
Sin duda, narrar una historia mediante viñetas puede llegar a tener un encanto particular.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Os terraços de junho (Urbano Tavares Rodrigues)

 
 
 
 
 
Título: Os terraços de junho (Las terrazas de junio).
Hay libros que, sin saber bien uno por qué, tienen algo especial y se les coge gusto. Éste es el caso de este conjunto de relatos del lisboeta Tavares, prolífico escritor tanto de novela como de ensayo, que escribe con una sencillez pasmosa y logra, en relatos de apenas cinco páginas, transmitir sensaciones e ilusiones que otros sólo rozan llenando sus libros de cursilerías o falsas profundidades.
Tavares habla de amor, de encuentros fugaces, de la dictadura de Salazar, de las libertades… y permite picotear, de texto en texto, de historias a menudo optimistas y agradables de leer.
Por desgracia, y ojalá me equivoque, he tratado de buscar ediciones en español de este libro y no las he hallado. Así que el lector interesado deberá estudiar portugués o bien buscar, si existe, algún otro libro del autor; pues, insisto, merece mucho la pena darle una oportunidad.
 
 
 

sábado, 1 de febrero de 2014

...en un lugar llamado Tierra (Jordi Sierra i Fabra)

 
 
Este prolífico autor se sumerge en el género de la ciencia
ficción para establecer preguntas acerca de las diferencias y las similitudes entre los humanos y los robots.

En un planeta al que huyeron humanos y robots miles de años atrás, ambos tipos de seres son considerados iguales ante la ley y los humanos aceptan cierta sumisión ante las máquinas y su perfección. Sin embargo, el investigador Hal Yakzuby, interesado en profundizar en el tema, se planteará actuar de abogado cuando una nave espacial regresa al planeta con solo dos ocupantes: un humano y un robot, este segundo “muerto”. ¿Fue el humano quien lo desconectó? ¿Es inocente como dice? ¿Pudo el robot suicidarse?
Esta novela para jóvenes, que comencé a leer en busca de un texto sencillo y no muy largo, termina siendo algo más atractiva de lo esperado aunque el género no sea nuestro predilecto. Una parte de la novela está ocupada por un juicio, protagonizado por Yakzubi y varios robots, donde se vierten ideas opuestas y se da pie a diversas reflexiones.
Entretenida, supongo que más si cabe si se lee en la edad a la que en un principio está destinada.

jueves, 23 de enero de 2014

Mi país inventado (Isabel Allende)



Aunque por ahora lo (poco) que he leído de Allende me ha parecido más bien  aburrido, tenía ganas de leer algo sencillo y breve y con aires autobiográficos. Como la propia autora señala, no refleja con objetividad una parte de su vida, sino que se deja llevar subjetiva y poéticamente por sus recuerdos, por su exilio durante la dictadura chilena, por su constante ir y venir.
El lector conoce, a través de sus palabras, algo más de Chile, de sus gentes, de sus costumbres, de sus virtudes y defectos, así como de aquellos momentos de la vida de la escritora que le sirven como recurso frecuente para obtener inspiración.
Tampoco yo puedo ser objetivo y nunca lo pretendo cuando hablo de un libro –bueno, quizá un poco-. En este caso menos, pues tengo reciente mi viaje a Chile, que me gustó mucho y me ha ayudado a recuperar imágenes y recuerdos a medida que Allende citaba características, lugares, sensaciones. Creo que, como se lee con facilidad, siempre resulta de interés conocer las vivencias y sensaciones de una persona, sea conocida o no.

sábado, 11 de enero de 2014

El asesino hipocondríaco (Juan Jacinto Muñoz Rengel)




El protagonista, como adelanta el título de la novela, se encarga de buscar y matar -por encargo- a determinada persona. Pero, dada su personalidad hipocondríaca, se pone a sí mismo diferentes dificultades que le complican cumplir con lo pactado.

Ése es el planteamiento de la novela, que va intercalándose con breves relatos de personajes históricos (como Voltaire o Molière, por ejemplo) que, al menos según el narrador, también sufrieron, o creyeron sufrir, multitud de enfermedades.

Particularmente este libro no ha podido interesarme menos. No me parece divertido más allá del mero planteamiento, las situaciones son tonterías con poca más sustancia que la de un mortadelo atacando a alguien y conforme pasan las páginas no sucede nada nuevo que merezca seguir leyendo. Llegué hasta la última página por poder decir que la había terminado y dadas sus escasas doscientas páginas, pero no porque el texto lo merezca.

Eso sí, el autor parece ser un reconocido escritor de relato breve y en la contraportada se nombran suficientes escritores conocidos avalándole como para que si, como me pasa a mí, a uno no le gusta la novela, el lector se termine preguntando si es que tendrá mal gusto o criterio.

martes, 7 de enero de 2014

El clan Inugami (Seishi Yokomizo).





Título original: Inugamike no Ichizoku.
En el Japón de mediados de los años cuarenta, Sahei Inugami, poderoso jefe del grupo Inugami, muere en su mansión a los ochenta y un años. El detective Kosuke Kindaichi es solicitado para investigar posibles crímenes futuros dentro de la familia Inugami, crímenes que por supuesto empezarán a cometerse.
El lector asiste, casi desde las primeras páginas, a una trama que es sin duda heredera de las novelas de Agatha Christie, donde no faltan varias muertes raras y sangrientas, una lista de sospechosos con sus diversos motivos y un detective que, en colaboración con la policía, procurará resolver el caso antes de que se produzcan más muertes.
Me he alegrado de encontrar un nuevo autor que consiga atraparme con un misterio típico “quién lo hizo” y con pequeños giros o sorpresas en sus páginas. Engancha bastante y, aunque el desenlace no me parece particularmente deslumbrante y sí algo farragoso en su explicación, entretiene, que es de lo que se trata cuando se acude a libros como éste. Además, Kindaichi, el detective, protagoniza otras novelas que a buen seguro tendrán las mismas características que la que estoy comentando.