Esta novela gráfica, cuyo título original es el mismo en su edición original estadounidense, habla de Asterios, un célebre arquitecto que, a pesar de su buena formación e ideas interesantes, no ha logrado grandes éxitos en la práctica de su carrera ni tampoco como docente. En dos líneas temporales conoceremos, por una parte, el estado de su vida presente, que parece encaminarse hacia un abandono de la anterior, hacia cierta reconstrucción, y por otra esa vida previa y cómo lo llevó a donde se halla en la actualidad.
Se trata de una de esas historias narradas con cierta flexibilidad temporal, en la que pasamos de unas escenas a otras de manera constante, y cuyo rumbo no termina de quedar claro conforme avanzamos. Se deja leer, estéticamente los dibujos tienen personalidad, pero me ha logrado interesar lo justo. Trata de ser profunda, y quizá lo logra, pero no me llevo demasiado bien con que tal profundidad vaya acompañada de cierta dificultad para interpretar exactamente qué es lo que se quiere contar o hacia dónde está evolucionando la trama.
Valoro positivamente, sin embargo, que se huya de la linealidad y de la necesidad de explicar todo de manera mascada al lector, que quizá es a lo que la literatura actual tiende. A pesar de esa evidente originalidad, no me ha llamado la atención demasiado aunque cabe la posibilidad de que a otro lector le pueda resultar estimulante.
Se trata de una de esas historias narradas con cierta flexibilidad temporal, en la que pasamos de unas escenas a otras de manera constante, y cuyo rumbo no termina de quedar claro conforme avanzamos. Se deja leer, estéticamente los dibujos tienen personalidad, pero me ha logrado interesar lo justo. Trata de ser profunda, y quizá lo logra, pero no me llevo demasiado bien con que tal profundidad vaya acompañada de cierta dificultad para interpretar exactamente qué es lo que se quiere contar o hacia dónde está evolucionando la trama.
Valoro positivamente, sin embargo, que se huya de la linealidad y de la necesidad de explicar todo de manera mascada al lector, que quizá es a lo que la literatura actual tiende. A pesar de esa evidente originalidad, no me ha llamado la atención demasiado aunque cabe la posibilidad de que a otro lector le pueda resultar estimulante.

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