Título original: Meeting the shadow.
He leído de manera muy paulatina este libro, pues en su momento (hace ya cuatro años o quizá más) lo dejé en casa de mi padre con la idea de, en cada visita, leer alguno de los numerosos artículos que lo compone. Al tratarse de textos algo profundos, pues giran todos en torno a los aspectos que tenemos en nuestro inconsciente, fui sintiendo pereza para abordarlos, y no ha sido hasta hace unos pocos meses cuando, ya de regreso en mi casa, he querido descubrir su contenido con más decisión.
Probablemente se puede releer una y varias veces, pues contiene observaciones interesantes que siempre merece la pena tener presentes. Desde distintos ángulos o matices, los diversos autores inciden en el relevante papel de la sombra individual (también a veces de la colectiva), qué hacer con ella, los beneficios y perjuicios de dejarla tal cual está, por qué existe, cómo se muestra en las obras de ficción...
El lector observa con claridad por qué es interesante conocer su inconsciente, incluso hasta el punto de trasladarlo todo a nivel colectivo; cabe la posibilidad de que, una vez desarrollada la labor personal de conocerse mejor a nivel interior y de haber iniciado la convivencia con ese lado simbólicamente más oscuro que solamente queremos a veces reflejados en los otros, las situaciones difíciles a nivel nacional o mundial serían gestionadas de un modo más armonioso y comprensivo, en caso de que la autoobservación pasase a formar parte de una especie de asignatura obligatoria para todo ser humano.
He leído de manera muy paulatina este libro, pues en su momento (hace ya cuatro años o quizá más) lo dejé en casa de mi padre con la idea de, en cada visita, leer alguno de los numerosos artículos que lo compone. Al tratarse de textos algo profundos, pues giran todos en torno a los aspectos que tenemos en nuestro inconsciente, fui sintiendo pereza para abordarlos, y no ha sido hasta hace unos pocos meses cuando, ya de regreso en mi casa, he querido descubrir su contenido con más decisión.
Probablemente se puede releer una y varias veces, pues contiene observaciones interesantes que siempre merece la pena tener presentes. Desde distintos ángulos o matices, los diversos autores inciden en el relevante papel de la sombra individual (también a veces de la colectiva), qué hacer con ella, los beneficios y perjuicios de dejarla tal cual está, por qué existe, cómo se muestra en las obras de ficción...
El lector observa con claridad por qué es interesante conocer su inconsciente, incluso hasta el punto de trasladarlo todo a nivel colectivo; cabe la posibilidad de que, una vez desarrollada la labor personal de conocerse mejor a nivel interior y de haber iniciado la convivencia con ese lado simbólicamente más oscuro que solamente queremos a veces reflejados en los otros, las situaciones difíciles a nivel nacional o mundial serían gestionadas de un modo más armonioso y comprensivo, en caso de que la autoobservación pasase a formar parte de una especie de asignatura obligatoria para todo ser humano.

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