viernes, 30 de mayo de 2014

O conto da ilha desconhecida (José Saramago)




Título de la edición española: El cuento de la isla desconocida.
En un viaje a Portugal en el que no pude participar porque las fechas de mis vacaciones son inamovibles, alguien se acordó de traerme un detalle lusitano y fue este breve cuento del fallecido escritor.
Narra la historia de un hombre que decide acudir a palacio para pedir al rey un barco. Su misión es encontrar una isla desconocida, a pesar de que se le dice reiteradamente que todas están descubiertas.
Investigando a posteriori he visto explicaciones profundas sobre esta narración; en mi opinión, es una historia muy simple, previsible y que cuando se acaba apenas había comenzado. Salvo el placer de leerlo en portugués, poco más me ha aportado. Queda en la mano de quien lee estas líneas descubrir si llevo razón o si es que, citando a Ernesto Sabato, “No debemos esperar encontrar, en un libro, un cuadro o un sistema filosófico, más inteligencia o riqueza de espíritu que la que uno mismo tiene”.



miércoles, 7 de mayo de 2014

La LOMCE. Claves para el profesorado (VV.AA.).



Sin duda ésta es una lectura atípica. La Lomce entrará en vigor dentro de pocos meses cuando escribo esto y se pasó a cada uno de los ciclos de mi colegio este libro, que contiene varios textos, cada uno de diferente autor, que analizan la nueva ley y destacan y comentan algún aspecto que resulta novedoso e importante.

Animo al lector a que tenga en cuenta lo que aquí escribo con escepticismo, pues puedo olvidar con facilidad lo que leo, en particular cuando no me interesa de modo especial. Lo que este libro señala es, se entiende, aquello que de nuevo respecto a la ley anterior contiene y ofrece. Me referiré en particular a la educación primaria, que es la etapa en la que yo trabajo.

Siendo así, me queda la sensación de que poca cosa de provecho se podrá sacar, y lo que pudiera ser buenas ideas se quedarán en agua de borrajas. Me explico.

Las novedades principales son, primero, unas pruebas de diagnóstico que se efectuarán en tercero y sexto de primaria. Tienen como objetivo estudiar la asimilación de competencias por parte de los alumnos, en particular las lingüísticas y matemáticas, para que si se detectan carencias el profesorado planifique un plan de actuación que propicie la evolución positiva del niño. La idea, en sí, quizá no sea mala, pero se queda a mitad si la ratio profesor / alumno va a seguir siendo la misma y las horas de apoyo para el tutor también. Y no es esto un comentario gratuito, pues la excusa principal para crear una ley que busca mejorar la calidad de la educación son los análisis internacionales, o sea, PISA principalmente; y si es tan importante (lo cual es otro tema) parecerse a Finlandia, es legítimo que el profesorado desee tener las mismas condiciones de trabajo que en ese país, es decir, 15 alumnos como mucho por aula o un segundo profesor a partir de 16 niños. No 25 y con apenas dos horas de apoyo semanales con un compañero que a menudo no viene porque tiene que sustituir a un profe enfermo. También es interesante señalar que, aunque vamos a ser optimistas en cuanto a este punto, la administración podrá perfectamente saber qué aula y qué profesor saca mejor o peor calificación en dichas pruebas de diagnóstico, aunque no pueda publicar información con nombre y apellidos… Sí publicará los datos generales de cada colegio, así que preparaos para resistir las comparaciones.

En segundo lugar, se enarbolan los estándares de aprendizaje y la rendición de cuentas (del profesorado) como maneras de mejorar la calidad de la educación. Lo de los estándares queda poco claro por mucho que se lea sobre ellos; probablemente los profesores no lleguemos a entenderlos antes de que la ley sea evaporada democráticamente.  En cuanto a la rendición de cuentas, se trata en esencia de tener que explicar con pelos y señales los porqués de nuestras actuaciones: por qué tales medidas con tal alumno, por qué tal plan tutorial, etc. De nuevo, presión en el profesorado. Podría, quizá, pensarse que la medida en sí puede ser buena, aunque desconfiada; sin embargo, volvemos a lo mismo de antes: ¿cuándo lo hará el maestro? La rendición de cuentas, que se entiende que se deberá hacer ante el servicio de inspección cuando lo solicite o anualmente como nueva costumbre, se traducirá con toda seguridad en más papeleo. Piense quien esté leyendo esto que en su trabajo le piden que no solo haga su trabajo sino que además escriba todo lo que hace, señale los objetivos, explique cómo evaluará a sus clientes y a sí mismo, etc. Agotador. Pues ahora aún se nos pedirá, parece, más detalle. Si eso va a repercutir en la mejora del sistema educativo, que es mucho suponer, cabría plantearse en qué momento de las escasas horas semanales para programar, preparar material y reunirse se entiende que el maestro va a hacerlo. Tendrá el gobierno que sacar nuevas noticias en los medios de comunicación que insistan en la demagogia de las vacaciones de los maestros; si no, complicado.

Una tercera novedad es que el director del colegio puede ser alguien digamos externo a él, de modo que ejerza una labor controladora sobre el profesorado. También tendrá más poder puesto que el consejo escolar pasará a ser un organismo en el que las familias poco más podrán hacer que escuchar y opinar pero no decidir.

Y por último, se plantean múltiples opciones diversificadoras para que todos los alumnos, con mejores o peores capacidades, tengan un camino que seguir y no abandonen el sistema educativo. La idea, en principio no del todo mala si se quiere, se ve empañada porque alguno de los artículos menciona que esta ley da un paso atrás al tener poco o nada en cuenta el informe Warnick –si no me equivoco en el nombre-, de hace ya unas décadas, que amplía las razones por las que un alumno puede tener necesidades educativas especiales.

En definitiva, al leer este texto uno no encuentra novedades llamativas que inviten a pensar que la ley aportará algo de provecho, salvo un deseo de controlar al profesorado y de revisar la evolución académica del alumno para poder pedirle al profesorado que tome medidas correctoras. Evidentemente, como en todas las profesiones, habrá maestros que trabajen de modo mejorable; pero la ley transmite la sensación de que si el sistema educativo no es mejor es, principalmente, porque los maestros no están haciendo todo lo posible. O, también se permite pensar, porque el alumno no tiene el interés o la capacidad suficiente.

De modo que quien desee una ley de educación fruto del consenso, en este texto no la encontrará.

jueves, 1 de mayo de 2014

A place called freedom (Ken Follett)




Título de la edición española: Un lugar llamado libertad.
Un trabajador de una mina en 1767 decide dejar de ser esclavo y reivindicar sus derechos en un momento en que casi nadie sabe que los tiene. Desde ese momento, asistiremos a sus aventuras hacia la libertad, lo cual le supondrá granjearse enemistades, ponerse en peligro y escapar.
Intenté leer hace tiempo, además en español, Los pilares de la tierra y lo dejé porque me
aburrió. Esta vez, quién sabe por qué, he podido con Follett y, aunque ha estado lejos de engancharme, se lee con facilidad incluso en inglés y lo he terminado. Se trata de una historia medianamente entretenida, que uno imagina perfectamente como película (de hecho debe de haber desde hace años la correspondiente versión) y con un desarrollo y desenlace bastante previsibles.
Así que es una buena elección si simplemente apetece pasar unos cuantos días dentro de una historia algo larga, fácil de seguir y, al menos en teoría, capaz de atrapar al lector.

miércoles, 2 de abril de 2014

La confianza (Francis Fukuyama)

 
 
Título original: Trust.
Doctorado en ciencias políticas, el autor nos viene a hablar del olvido habitual del factor social a la hora de explicar la actividad empresarial y económica de un país.  Para ello, analiza sociedades diferentes, como China, Japón, Francia o Estados Unidos, y muestra de qué modo la confianza de los miembros entre ellos mismos y con quienes consideran de fuera de su grupo puede promover o no una determinada orientación del tejido empresarial, y el papel que, según esto se dé, el Estado puede desempeñar.
En mi opinión, el texto resulta bastante interesante, de ahí que a pesar de sus más de cuatrocientas páginas de minúscula letra y de lo comprensible pero soporífero que resulta, me haya empeñado en terminarlo. Se habría agradecido, como digo, una mayor brevedad a la hora de explicar las características de cada país, aunque es de suponer que si ha empleado tal extensión habrá sido por necesidad.
Algún otro libro de Fukuyama se encuentra ya entre las lecturas obligadas de quienes se interesen por estos temas. Sin duda, con muchísimo ánimo, permite aprender unas cuantas ideas de provecho.

viernes, 28 de marzo de 2014

Una sombra blanca (José María Latorre).

 
 
Este escritor zaragozano nos ofrece una historia de aventuras en esta novela juvenil. El adolescente protagonista, David,  inicia un viaje hacia Cuba en el que se encontrará con personajes no siempre amigables y circunstancias que le pondrán en apuros serios en más de una ocasión.
Leí la novela sin grandes expectativas, pues es un libro para jóvenes y me motivó ver que no tenía demasiadas páginas. Quizá por ello me sorprendió encontrarme con una historia que, sin aportar nada nuevo al género de aventuras, se lee con comodidad, logra que el lector se interese por la suerte del protagonista y de algunos otros personajes y plantea en definitiva una trama entretenida y ágil.
Se echa quizá de menos una mayor profundización en algunas escenas o situaciones, que a veces se desarrollan en poco más de un capítulo, y quizá una mayor conexión entre los hechos que acaecen en el barco y los que suceden más tarde.
Pero, como digo, sin grandes expectativas termina avivando el interés del lector más de lo esperado.

domingo, 23 de marzo de 2014

Juan Salvador Gaviota (Richard Bach)




Título original: Jonathan Livingston Seagull.

Hace tiempo que procuro leer libros de los que tengo por casa para así, poquito a poco, hacer espacio en las estanterías. No aspiro a tener una retahíla que poder lucir cuando me visitan los amigos y quedar como un señor la mar de leído y de interesante: soy feliz leyendo de biblioteca y deshaciéndome de los pocos que compro.

Y en éstas estaba cuando abrí este brevísimo libro, que he leído que definen como fábula, y que habla de una gaviota que aspira a hacer algo más que sus compañeras, o sea, volar para conseguir comida y poco más. Juan Gaviota quiere volar más rápido, más alto, aprender acrobacias, y se arriesga a ser expulsado de su grupo por tener una personalidad transgresora.

Aunque mi valoración de este texto es positiva, sí que encuentro un cierto tufillo implícito de libro de autoayuda (en cierto modo, a falta de saber explicarlo mejor, porque no es así en realidad) y más claramente un matiz espiritual que canta a religioso en algunos momentos. Pero se lee agradablemente y las fotos de gaviotas, abundantes y sugerentes, que se entremezclan con el texto, le dan un aire distinto a la lectura.

En los años setenta fue un libro muy popular y vendido, y ha sido reeditado recientemente.

viernes, 21 de marzo de 2014

El Alquimista (H.P. Lovecraft)

 
 
En este volumen se hallan ocho relatos del conocido escritor.
No voy a dedicarme a presentarlo. Como es habitual, muestra a personajes peculiares, incomprendidos, que descubren oscuros secretos, mundos extraños, misterios antiguos, y a menudo ellos mismos son los únicos testigos de lo encontrado, pues los demás no les creen o les toman por locos.
Personalmente este autor no se encuentra entre mis preferidos. Hay que reconocer que su prosa, algo rimbombante y pesada, va atrapando conforme los relatos avanzan (salvo en el caso de un par de relatos aburridísimos) y logra introducir al lector en la historia que se narra y acercarle a la nota de intriga, de terror si se quiere, que Lovecraft busca. Sin embargo, encuentro que estos relatos cuentan casi siempre la misma historia una y otra vez, con un mismo estilo y dejando un mismo poso.
Una lectura sencilla de tranvía o autobús.