Título original: Maître du Monde.
Hace muchos años, seguramente en torno a treinta, adquirí una serie de novelas de Julio Verne en este mismo formato y editorial. Una de ellas era Dueño del mundo, de la que tenía un cierto recuerdo agradable.
La historia comienza cuando en Carolina del Norte (Estados Unidos) la montaña denominada Great-Eyry llama la atención de los lugareños: durante la noche se empiezan a escuchar extraños ruidos y desde un pueblo cercano se llegan a observar llamas que surgen de la insondable cumbre. Se teme que vaya a entrar en erupción. Días después todo queda en un susto, pero suceden otros acontecimientos sorprendentes: un bólido recorre el país a velocidades hasta ese momento solamente soñadas, y algunos testigos aseguran que al llegar al agua, éste desapareció o quizá se sumergió en ella. ¿Qué son estos extraños hechos? ¿Están conectados? El lector seguirá los pasos de John Strock, inspector jefe de policía, para averiguar lo que está sucediendo.
Como ya he señalado, se trata de una relectura. Si bien lo que recordaba ha hecho que el grado de sorpresa fuese escaso, pues ha resultado ser bastante esencial, entiendo que para un lector nuevo, especialmente si es joven, le resultará como mínimo entretenida. Se lee con facilidad, tiene una narración sencilla y lineal y, aunque es la segunda parte de otra novela del autor -que prefiero no citar, porque eso supondría revelar algunos detalles importantes-, se puede leer de modo separado perfectamente.
A título anecdótico, indicaré que en esta edición el texto viene acompañado por algunas ilustraciones, con la peculiaridad de que éstas, si bien están cronológicamente ordenadas, no están ubicadas adecuadamente, por lo que adelantan los hechos.
De vez en cuando, dejarse llevar por la aventura se agradece.
La historia comienza cuando en Carolina del Norte (Estados Unidos) la montaña denominada Great-Eyry llama la atención de los lugareños: durante la noche se empiezan a escuchar extraños ruidos y desde un pueblo cercano se llegan a observar llamas que surgen de la insondable cumbre. Se teme que vaya a entrar en erupción. Días después todo queda en un susto, pero suceden otros acontecimientos sorprendentes: un bólido recorre el país a velocidades hasta ese momento solamente soñadas, y algunos testigos aseguran que al llegar al agua, éste desapareció o quizá se sumergió en ella. ¿Qué son estos extraños hechos? ¿Están conectados? El lector seguirá los pasos de John Strock, inspector jefe de policía, para averiguar lo que está sucediendo.
Como ya he señalado, se trata de una relectura. Si bien lo que recordaba ha hecho que el grado de sorpresa fuese escaso, pues ha resultado ser bastante esencial, entiendo que para un lector nuevo, especialmente si es joven, le resultará como mínimo entretenida. Se lee con facilidad, tiene una narración sencilla y lineal y, aunque es la segunda parte de otra novela del autor -que prefiero no citar, porque eso supondría revelar algunos detalles importantes-, se puede leer de modo separado perfectamente.
A título anecdótico, indicaré que en esta edición el texto viene acompañado por algunas ilustraciones, con la peculiaridad de que éstas, si bien están cronológicamente ordenadas, no están ubicadas adecuadamente, por lo que adelantan los hechos.
De vez en cuando, dejarse llevar por la aventura se agradece.

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