En este libro el autor comenta su experiencia practicando ejercicio físico, deporte, etc. como usuario y como monitor o guía del mismo. Con el paso del tiempo observa, por una parte, que una buena parte de la población siente escaso interés y poca motivación para hacer deporte y ejercicio y que, por otro, aun quienes tienen cierta rutina estable dedican apenas unas pocas horas semanales. A los primeros los denomina sedentarios pasivos y a los segundos sedentarios activos, indicando que, en el fondo, ambos siguen siendo sedentarios.
El deporte y el ejercicio físico, que tienen su papel y no demoniza, tiende a ocupar unas cuantas horas de las muchísimas que tiene una semana o un mes, y además suele provocar que el individuo se especialice en ciertos tipos y rangos de movimiento. El autor, en cambio, aboga no tanto por el ejercicio sino por el movimiento: el gateo, el sentarse en el suelo, el incorporar movimiento de manera constante en nuestra vida cotidiana, el evitar las sillas a todas horas, el colgarse de una espaldera, el descansar en cuclillas... En definitiva, recuperar muchos movimientos que durante miles de años han sido cotidianos, que nuestro cuerpo sigue necesitando realizar.
Me parece una propuesta interesante. Hay muchos músculos, vértebras, etc. que ignoramos, posturas que no adoptamos (imagina, por ejemplo, estar en un bosque espeso teniendo que apartar ramas para avanzar) y otras, como el estar sentado, que minan nuestra columna y nos atrofian. En su canal de youtube tiene multitud de vídeos cortos tratando estos asuntos y haciendo diversos movimientos libres -pues invita a investigar y conocerse- que, sin pautas, objetivos épicos ni obsesión, den al cuerpo lo que necesita: más movimiento, más variado.
El deporte y el ejercicio físico, que tienen su papel y no demoniza, tiende a ocupar unas cuantas horas de las muchísimas que tiene una semana o un mes, y además suele provocar que el individuo se especialice en ciertos tipos y rangos de movimiento. El autor, en cambio, aboga no tanto por el ejercicio sino por el movimiento: el gateo, el sentarse en el suelo, el incorporar movimiento de manera constante en nuestra vida cotidiana, el evitar las sillas a todas horas, el colgarse de una espaldera, el descansar en cuclillas... En definitiva, recuperar muchos movimientos que durante miles de años han sido cotidianos, que nuestro cuerpo sigue necesitando realizar.
Me parece una propuesta interesante. Hay muchos músculos, vértebras, etc. que ignoramos, posturas que no adoptamos (imagina, por ejemplo, estar en un bosque espeso teniendo que apartar ramas para avanzar) y otras, como el estar sentado, que minan nuestra columna y nos atrofian. En su canal de youtube tiene multitud de vídeos cortos tratando estos asuntos y haciendo diversos movimientos libres -pues invita a investigar y conocerse- que, sin pautas, objetivos épicos ni obsesión, den al cuerpo lo que necesita: más movimiento, más variado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario