Título original: The Reserve.
Hace algo más de un año leí una novela de este mismo escritor, La ley del Hueso, que me agradó por cómo estaba narrada y por la transformación que su protagonista experimentaba durante los años de su vida que en esas páginas se describían. Al recordar a este autor, me animé en la biblioteca a buscar algún otro título suyo.
La reserva habla de una serie de personas que viven o visitan la Reserva Natural del Tamarack, en el noreste de Estados Unidos, durante los años 1936 y 1937. Conoceremos a Jordan Groves, pintor célebre, piloto y político izquierdista; a su esposa e hijos; a Vanessa Cole, hija adoptada de una rica familia cuya relación con sus padres goza de escasa paz; Hubert St. Germain, guía local robusto y práctico, miembro humilde de la comunidad; y otros más secundarios que tienen también relevancia en la narración. Habrá alguna infidelidad, poco respeto a las normas de la reserva, mucha reflexión subjetiva acerca de la vida que cada uno lleva, y en la lejanía un contraste entre la teórica tranquilidad de esas tierras donde los neoyorquinos compran cottages y la guerra civil española.
De nuevo, asisto a un modo de contar una historia, de desgranar a los personajes y sus intenciones, que entra con facilidad -con continua descripción y no tanto diálogo- y muestra con claridad sus diferentes actitudes, deseos y miedos. Russell consigue hacer interesante lo que acontece página tras página, siempre que no esperemos una novela de acción y sorpresas -que alguna hay- de poca trascendencia, sino personajes bien compuestos y complejos. Debo añadir, eso sí, que las tramas tienden mucho al romance, al secreto, al deseo sexual, y no son asuntos que despierten en exceso mi interés como temas principales. Me atrajo mucho más la historia de crecimiento y descubrimiento de la novela que cité al comienzo, aunque este escritor, repito, ofrece siempre una prosa cuidada que merece la pena.
Hace algo más de un año leí una novela de este mismo escritor, La ley del Hueso, que me agradó por cómo estaba narrada y por la transformación que su protagonista experimentaba durante los años de su vida que en esas páginas se describían. Al recordar a este autor, me animé en la biblioteca a buscar algún otro título suyo.
La reserva habla de una serie de personas que viven o visitan la Reserva Natural del Tamarack, en el noreste de Estados Unidos, durante los años 1936 y 1937. Conoceremos a Jordan Groves, pintor célebre, piloto y político izquierdista; a su esposa e hijos; a Vanessa Cole, hija adoptada de una rica familia cuya relación con sus padres goza de escasa paz; Hubert St. Germain, guía local robusto y práctico, miembro humilde de la comunidad; y otros más secundarios que tienen también relevancia en la narración. Habrá alguna infidelidad, poco respeto a las normas de la reserva, mucha reflexión subjetiva acerca de la vida que cada uno lleva, y en la lejanía un contraste entre la teórica tranquilidad de esas tierras donde los neoyorquinos compran cottages y la guerra civil española.
De nuevo, asisto a un modo de contar una historia, de desgranar a los personajes y sus intenciones, que entra con facilidad -con continua descripción y no tanto diálogo- y muestra con claridad sus diferentes actitudes, deseos y miedos. Russell consigue hacer interesante lo que acontece página tras página, siempre que no esperemos una novela de acción y sorpresas -que alguna hay- de poca trascendencia, sino personajes bien compuestos y complejos. Debo añadir, eso sí, que las tramas tienden mucho al romance, al secreto, al deseo sexual, y no son asuntos que despierten en exceso mi interés como temas principales. Me atrajo mucho más la historia de crecimiento y descubrimiento de la novela que cité al comienzo, aunque este escritor, repito, ofrece siempre una prosa cuidada que merece la pena.




