El autor zaragozano cuenta en esta novela un periodo de la vida de varias personas que entran en conexión entre sí por motivos variados. Villafrío, una localidad ficticia del Pirineo aragonés, recibe al juez nuevo, que conocerá a los personajes más singulares de la localidad y se verá envuelto en algún lío del que uno de esos personajes lo conseguirá sacar. Años más tarde, la hija del juez, Licia, obtiene la misma localidad como destino laboral. Licia comienza un romance con uno de los guardias civiles y cuando al padre, que trabaja en el Tribunal Supremo, le contacta un ministro por un caso que lleva casualmente su hija, el asunto de su aventura amorosa aparece como ingrediente con el que influenciarlo.
En definitiva, hay amor, algo de suspense, política, movimientos en negro y todo está narrado con pulcritud, claridad y saber hacer.
A un nivel subjetivo, si bien me ha gustado leerla, es una de esas historias que siento algo lejanas a mí, que me dejan poco poso y que considero disfrutables, principalmente, porque están bien escritas y desarrolladas, y unen diversos niveles y tramas con habilidad.
En definitiva, hay amor, algo de suspense, política, movimientos en negro y todo está narrado con pulcritud, claridad y saber hacer.
A un nivel subjetivo, si bien me ha gustado leerla, es una de esas historias que siento algo lejanas a mí, que me dejan poco poso y que considero disfrutables, principalmente, porque están bien escritas y desarrolladas, y unen diversos niveles y tramas con habilidad.

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