viernes, 20 de junio de 2025

La luna está en Duala (Sani Ladan)



El autor, de origén camerunés, cuenta en este libro autobiográfico su periplo desde que con quince años decide salir de su país con idea de estudiar en Nigeria hasta que, tras infinitas situaciones lamentables y peligrosas, acaba en España. Su historia podríamos decir que acaba bien, más que nada porque está vivo... Pero a lo largo de los diversos capítulos asistiremos y comprenderemos todo lo que, en cada país y a veces favorecido por instancias europeas, sucede para dificultar el movimiento migratorio de quienes desean progresar, estudiar o trabajar en un lugar diferente al de origen: policía que encarcela al que no es del país, conductores que cobran el viaje caro y te dejan en mitad del desierto cuando oscurece, racismo, etc. 
Una vez Sani llega a Ceuta las cosas siguen casi en la misma línea, con la excepción de la ampliación de su círculo social -que no es poco- y su nivel de español. Así, por ejemplo, logra que le trasladen a Tarifa, donde en un CIE está tres meses entre rejas, con trato vejatorio; cuando una ONG lo acoge en Almería, no le ofrecen opciones formativas sino exclusivamente ir a buscar trabajo en los invernaderos; está a punto de no poder presentarse a la prueba VIA de Secundaria -un examen bien gordo donde uno se examina de toda la etapa de un plumazo, y que consigue superar- debido a que solamente tiene pasaporte, etc. 
En definitiva, lo que se llega a sentir leyendo estas páginas es, por un lado, alegría de que el autor haya conseguido superar innumerables obstáculos que desembocaron nada menos que en licenciarse en Relaciones Internacionales y, por otro, una inmensa vergüenza de formar parte de Europa y de España, donde se entorpece más que se facilita la gestión de quien viene de otro país no europeo. 
Uno de esos libros que, si de verdad crees que todos los seres humanos deben ser iguales, debes leer por obligación.

 

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