Título original: S´autoguérir... c´est possible.
En la actualidad la autora es psicoterapeuta y enseña aquello de lo que habla en estas páginas.
En la actualidad la autora es psicoterapeuta y enseña aquello de lo que habla en estas páginas.
Con unos veinticinco años, y tras una adolescencia llena de dolores diversos, descubre un método corporal que la ayuda, calma, e incluso le sirve para conectar tales molestias del cuerpo con creencias y emociones.
A partir de allí, en Canadá, en París y en otros sitios busca aprender más y más, y se especializa, siempre con cierto aporte autodidacta, en antigimnasia, rolfismo, psicosomática, análisis bioenergético...
A partir de allí, en Canadá, en París y en otros sitios busca aprender más y más, y se especializa, siempre con cierto aporte autodidacta, en antigimnasia, rolfismo, psicosomática, análisis bioenergético...
Todo ello la lleva a mejorar en su labor como terapeuta, pues guía en aquello que ya ha experimentado en primera persona, y en todo momento destaca repetidamente que la mirada comprensiva juega un papel fundamental.
Ya desde las primeras páginas la autora deja claro que no se van a dar recetas de cómo autosanar, sino que se va a explicar la experiencia propia. Así es, mediante un relato autobiográfico cronológico. Hay referencias al final del libro de páginas webs donde se pueden hallar cursos de Labonté, y que quiero consultar.
A pesar de que el libro solamente muestre una vía de trabajo personal, que requiere consciencia, voluntad y ganas de conocerse mejor, puede resultar provechoso para quienes consideren que, más allá de la bata blanca, la receta y la operación, hay otras maneras -lentas, de sentir, de escuchar- de abordar esa llamada significativa que el cuerpo, a veces, realiza mediante lo que denominamos enfermedad.
A pesar de que el libro solamente muestre una vía de trabajo personal, que requiere consciencia, voluntad y ganas de conocerse mejor, puede resultar provechoso para quienes consideren que, más allá de la bata blanca, la receta y la operación, hay otras maneras -lentas, de sentir, de escuchar- de abordar esa llamada significativa que el cuerpo, a veces, realiza mediante lo que denominamos enfermedad.
