Título original: Sieben Jahre in Tibet.
El autor cuenta en estas páginas su experiencia cuando, tras ser apresado por el ejército inglés en 1939 al ser él austríaco y llevado a un campo de concentración de la India, decide escaparse. Tras varios intentos fallidos lo consigue y, acompañado por otros fugados de los cuales a largo plazo solamente permanecerá Aufschnaiter, lleva a cabo una larguísima travesía en busca de un lugar seguro donde los ingleses no los encuentren. Sus pasos los llevan a Lhasa, capital del Tíbet, donde en teoría tienen prohibida la entrada, pero consiguen ser bien recibidos, establecerse y conocer la ciudad, las costumbres...
Ésa es la riqueza de este libro: muestra de primera mano cómo es la vida en ese Tíbet -que a día de hoy es muy diferente, sin duda-, cómo se relacionan los lhasanos, quiénes detentan mayor poder, cómo es su sentido del humor, qué celebraciones tienen lugar, qué papel juega la religión, cómo es el Dalai Lama... Poco a poco Harrer y su compañero, gracias a su progresivo conocimiento del idioma, sus habilidades técnicas y la curiosidad de la gente por acercarse a ellos y conocerlos, podrán profundizar enormemente en esa sociedad, pasar a ser uno más e incluso tener acceso a los monasterios y al mismo Dalai.
Se agradece mucho poder disfrutar de un testimonio tan cercano y enriquecedor. No tengo muy claro si el célebre Brad Pitt me encaja demasiado en el papel del autor protagonista ni si la película homónima reflejará bien lo que se cuenta en papel; supongo que en alguna ocasión me animaré a conocer la versión cinematográfica.
Ésa es la riqueza de este libro: muestra de primera mano cómo es la vida en ese Tíbet -que a día de hoy es muy diferente, sin duda-, cómo se relacionan los lhasanos, quiénes detentan mayor poder, cómo es su sentido del humor, qué celebraciones tienen lugar, qué papel juega la religión, cómo es el Dalai Lama... Poco a poco Harrer y su compañero, gracias a su progresivo conocimiento del idioma, sus habilidades técnicas y la curiosidad de la gente por acercarse a ellos y conocerlos, podrán profundizar enormemente en esa sociedad, pasar a ser uno más e incluso tener acceso a los monasterios y al mismo Dalai.
Se agradece mucho poder disfrutar de un testimonio tan cercano y enriquecedor. No tengo muy claro si el célebre Brad Pitt me encaja demasiado en el papel del autor protagonista ni si la película homónima reflejará bien lo que se cuenta en papel; supongo que en alguna ocasión me animaré a conocer la versión cinematográfica.


